Introducción
El tumbet es, sin duda, uno de los platos más representativos de la gastronomía mallorquina. Se elabora con las verduras más frescas de la huerta —patatas de Sa Pobla, berenjenas, calabacines y pimientos— dispuestas en capas y bañadas con una salsa de tomate casera que aporta aroma y color. Aunque puede servirse como plato vegetariano, en muchas casas se enriquece con pescado frito, siendo la raya o la merluza las opciones más habituales. Este toque marino transforma el tumbet en una receta completa y festiva, que refleja a la perfección la unión entre el campo y el mar de Mallorca. Prepararlo en casa es un ritual que mantiene viva la tradición y reúne en la mesa los sabores más auténticos de la isla.

Ingredientes
- 3 patatas grandes de Sa Pobla
- 2 berenjenas
- 2 calabacines
- 1 pimiento rojo grande
- 1 pimiento verde grande
- 1 cebolla
- 2 hojas de laurel
- 4 tomates maduros (o salsa de tomate casera)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- 2 dientes de ajo
- Lampuga, merluza o Raya



Elaboración
Para preparar un buen tumbet comenzamos con las patatas de Sa Pobla, que se pelan y se cortan en rodajas finas antes de freírlas en abundante aceite de oliva hasta que queden tiernas y ligeramente doradas. Después seguimos con las berenjenas y los calabacines, cortados en láminas y previamente salados para que pierdan el exceso de agua, que también se fríen hasta adquirir un tono dorado y suave. Los pimientos rojos y verdes se cortan en tiras y se fríen hasta que suelten todo su sabor dulce, mientras que la cebolla en juliana se pocha lentamente hasta quedar transparente y aromática. Aparte, preparamos una salsa de tomate casera con tomates maduros, aceite, ajo y una pizca de sal, que servirá para dar cohesión y frescura al plato. En una fuente de horno vamos montando capas: primero las patatas, luego la berenjena, el calabacín, los pimientos y la cebolla, y finalmente cubrimos con la salsa de tomate. Para completar el plato, enharinamos y freímos unos lomos de pescado —ya sea raya o merluza— hasta que estén crujientes por fuera y jugosos por dentro, y los colocamos sobre las verduras. El resultado es un tumbet mallorquín de esencia mediterránea, donde se abrazan los sabores de la tierra y el mar, perfecto para compartir en familia.
