Introducción
La coca de trempó es uno de los entrantes más emblemáticos de la cocina mallorquina, sencilla pero llena de sabor. La base se prepara con ingredientes humildes: 700 g de harina, 250 ml de aceite (oliva o girasol) y 250 ml de cerveza, que sustituyen a la levadura y aportan una textura ligera y crujiente. Amasar la masa es todo un ritual familiar, donde incluso los más pequeños disfrutan hundiendo sus manos en la mezcla, como parte de la tradición de cocinar en casa. Una vez extendida sobre la bandeja, la masa se pincha con un tenedor para que quede uniforme y ligera al hornear.
A partir de aquí, la imaginación da rienda suelta a las diferentes versiones. La más clásica es la coca de trempó, con una mezcla fresca de tomates, cebollas y pimientos, todo regado con un buen aceite de oliva. Otra variante sorprendente es la coca con cebolla, higos frescos y queso, que combina el dulzor de la fruta con el punto cremoso y salado del queso fundido. Y no puede faltar la versión con pimientos asados, que aporta un sabor más intenso y caramelizado.
Todas ellas son perfectas para acompañar con un vino blanco mallorquín, como un Pere Seda, y para compartir en reuniones familiares o con amigos. Este plato, además de sabroso, transmite el espíritu de la cocina de proximidad y la riqueza agrícola de Mallorca.

Ingredientes
Para la masa (base común):
- 700 g de harina de trigo (preferiblemente mallorquina).
- 250 ml de cerveza.
- 250 ml de aceite (de oliva o girasol).
- 1 pizca de sal.
Para la coca de trempó (versión clásica):
- 3 tomates maduros.
- 2 pimientos verdes.
- 1 cebolla tierna grande.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal al gusto.
Para la coca de higos con queso:
- 6 higos frescos (cortados en mitades).
- 200 g de queso de cabra o fresco para fundir.
- 2 cebollas grandes (pochadas previamente).
- Un chorrito de aceite de oliva.
Para la coca de pimientos asados:
- Sal al gusto.
- 3 pimientos rojos grandes.
- 1 cebolla grande.
- Aceite de oliva virgen extra.



Elaboración
Para preparar la coca empezamos elaborando la masa, que es la base común para todas las variantes. En un bol grande mezclamos la harina con la cerveza y el aceite, trabajando la mezcla hasta obtener una masa homogénea, suave y manejable. No hace falta levadura, ya que la cerveza le da la esponjosidad justa, y tras unos minutos de amasado dejamos reposar la masa durante media hora para que coja consistencia. Pasado este tiempo la estiramos sobre una bandeja de horno, procurando que quede fina y uniforme, y la pinchamos con un tenedor para que no se formen burbujas al hornearse. A partir de aquí, cada variante se prepara de manera distinta pero sobre la misma base. Para la coca de trempó cortamos los tomates, los pimientos verdes y la cebolla en trozos pequeños, los aliñamos con aceite y sal y los repartimos por encima de la masa. En la coca de higos con queso, primero pochamos la cebolla hasta que quede dorada y la extendemos sobre la base, colocando encima los higos cortados por la mitad y el queso de cabra, que se fundirá en el horno y aportará un contraste delicioso de dulce y salado. Finalmente, para la coca de pimientos asados asamos previamente los pimientos rojos hasta que la piel se desprenda, los pelamos y cortamos en tiras, los mezclamos con cebolla en juliana y un buen chorro de aceite y los repartimos por encima de la masa. En todos los casos horneamos la coca en el horno precalentado a 180 ºC durante unos 30 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el relleno haya soltado sus jugos, resultando una coca crujiente, sabrosa y muy mallorquina, perfecta como entrante o cena ligera para compartir.
